Día de la independencia – Estados Unidos: los festejos del 4 de julio, un día que puede ser fatal en medio de un rebrote del coronavirus.

El país vive un alarmante crecimiento de casos. Los expertos temen que los contagios se desmadren. Algunos estados ya comenzaron a tomar medidas preventivas.

Fuente: Clarin por Paula Lugones / 02.07.2020.

El fin de semana del 4 de julio es tradicionalmente una gran fiesta en los Estados Unidos: los ciudadanos viajan, se amontonan a presenciar fastuosos fuegos artificiales organizados en cada municipio, hacen barbacoas en los parques y se juntan a beber en las playas y bares para celebrar el Día de la Independencia. Pero esta vez el festejo puede ser fatal. En medio de un alarmante rebrote de coronavirus en buena parte el país, los expertos temen que este fin de semana los contagios se desmadren y algunos estados ya comenzaron a tomar medidas preventivas.

“Es el escenario para una tormenta perfecta” para la transmisión del virus, explicó el infectólogo Joshua Barocas, profesor de la Boston University School of Medicine. La combinación de viajes, las reaperturas de negocios y lugares de esparcimiento más la relajación de las medidas de distanciamiento social contribuyen a aumentar el riesgo, cuando la situación ya de por sí es muy preocupante.

En 45 estados, el promedio de positivos en los últimos 7 días fue más alto que la semana anterior. Solo el miércoles se registraron en todo el país 50.203.

Los focos se dieron fundamentalmente en Texas, con más de 8.000 diarios reportados el miércoles y 57 muertos, California (9.740), Florida (6.500) y Arizona (4.900 y 88 muertos).

Los expertos observan con preocupación lo que ya vieron durante el fin de semana largo del Memorial Day, el 25 de mayo, el tradicional comienzo del verano en Estados Unidos, cuando la gente se lanzó a las playas, a bañarse en los lagos y a las reuniones en bares con amigos cuando recién comenzaban las reaperturas en algunos estados. Después de ese weekend comenzó el rebrote que ahora crece cada día y hace replantear las medidas de reapertura.

Para frenar esta alarmante escalada, varios gobernadores y alcaldes tomaron decisiones que apuntan sobre todo a este fin de semana. En Miami, por ejemplo, se cerrarán las playas por 3 días, no se venderá alcohol en los bares y los restaurantes no podrán extender su servicio más allá de medianoche. Obligan ahora a usar barbijo en los lugares públicos con multas que pueden llegar a 500 dólares.

California ordenó cerrar este fin de semana las actividades en el interior de locales como restaurantes y salas de cine de 19 condados, que tienen el 75% de la población del estado y que incluye Los Angeles. También recomendaron a los municipios la cancelación de todos los espectáculos de fuegos artificiales y el gobernador llamó a los californianos a revaluar las grandes reuniones con amigos y vecinos para celebrar.

Nueva York, que es uno de los pocos estados donde la curva ha bajado sustancialmente, tiene miedo a un rebrote y canceló por ahora la reapertura en el interior de los restaurantes y solo se mantendrá el servicio al aire libre. Además, ordenó cuarentena para los que regresen de 16 estados donde el virus está creciendo.

Pennsylvania obliga ahora a sus ciudadanos a usar barbijo en los lugares públicos.

Más allá de lo que hagan las autoridades, los expertos recomiendan responsabilidad social, sobre todo este fin de semana. “Necesitamos un equilibrio entre la seguridad y nuestra necesidad individual y social de interacciones”, dijo Barocas. Lo más seguro es quedarse en casa y no salir a festejar, advierte. Y, si uno decide salir, evitar piletas y playas con mucha gente. Si hay reuniones es mejor que sean al aire libre y utilizar barbijo y distancia social.

Mientras tanto, en Washington DC, el presidente Donald Trump planea grandes festejos. Se anunció oficialmente que habrá en la ciudad la exhibición de fuegos artificiales “más grande de los últimos tiempos”, en una celebración centrada en las fuerzas armadas que incluye un “show aéreo como nunca se ha visto”. Como siempre, la gente es llamada a aglutinarse en el mall, la ancha explanada que une el Capitolio y el monumento a Lincoln. Se repartirán 300.000 barbijos para quieran usarlos, pero no será obligatorio.

La alcaldesa de la ciudad, la demócrata Muriel Bowser, no tiene autoridad para prohibir los festejos que se realizan en tierras federales, pero advirtió sobre los peligros de concentrar a tanta gente y pidió a la población que evite las aglomeraciones y festeje el 4 de julio en sus casas.

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