Preocupación – Coronavirus: Italia lanza una ofensiva contra las noches de desenfreno, visitantes extranjeros contagiados y nuevos brotes en todo el país.

La apertura de fronteras derivó en importación de casos. El fin de semana se hicieron 4.000 controles en Roma para apaciguar a jóvenes desbordados.

Sin barbijos ni distancia en Roma.

Fuente: Clarin / 06.07.2020

Poner la situación bajo control porque se muere menos pero se contagia más. Al aumento de las contagios causados por gente que entra en Italia desde países con altos índices de contagio y la necesidad de terminar con las “movidas molestas” en las ciudades, causadas por jóvenes bulliciosos y agresivos que violan las medidas de seguridad, se agrega al fenómeno de focos infecciosos del coronavirus en toda Italia que deben ser atacados de inmediato para impedir que la pandemia se vuelva a difundir como una mancha de aceite.

El gobierno, las regiones y los municipios se lanzaron desde este lunes a la ofensiva mientras los científicos siguen polemizando entre ellos acerca de la identidad agresiva o menos del virus tras el ciclo iniciado el 21 de febrero, cuando estalló la pestilencia que ha costado 35 mil muertos a Italia y una crisis económico social “devastadora”, como explicó el ministro Roberto Gualtieri.

Recién el domingo, tras cinco días de aumento del número de contagiados, se registró una leve baja a 192 infectados por Covid-19. Los muertos diarios fueron solo 21, tras haber levantado por encima de 30. Pocos pero solo si se piensa que el pico fue alcanzado el 31 de marzo, una jornada con más de 820 muertos en 24 horas. Las proyecciones hacían esperar en un aplastamiento total de la curva epidémica antes de fines de este mes. Ahora crecen las dudas y los episodios de contagio.

Una parte de los científicos sostiene que el panorama ha cambiado totalmente, que el virus ya tiene una carga mucho más débil. La prueba es que las unidades de terapia intensiva tienen pocos pacientes y que los hospitales se vacían de enfermos del Covid-19. “El corona no es más letal y probablemente hay virus diversos, pero si lo decimos se enojan porque todavía no ha sido demostrado”, interviene el microbiólogo de Treviso Roberto Rigli.

Del otro lado están los rigurosos, encabezados por el profesor Andrea Crisanti, que pide medidas enérgicas y repudia a los que sostienen que el virus es hoy “otra cosa”. Lo que dice Crisanti tiene peso pues fue quien que consiguió salvar muchas vidas en la región del Veneto con su estrategia de hacer hisopados y otros controles masivos a la población, detectando sobre todo a cientos de asintomáticos que no mostraban síntomas ni sabían que estaban enfermos, contagiando a miles de vénetos.

“No vivimos en una burbuja”, afirma Crisanti. “Los brotes continuarán y aumentaran mucho en otoño (boreal), en octubre y noviembre.

Ante la difusión inesperada de contagios, Crisanti sostiene que “si una personas es positiva de coronavirus tiene que ser puesta en condiciones de no trasmitir la enfermedad”. Y si no lo hace espontáneamente “pienso que debe ser sometido al tratamiento obligatorio”, como propuso hace tres días el gobernador del Veneto Luca Zaia.

Personal sanitario hace controles en Roma. / Dpa
Controles sanitarios en Roma.

Está claro que aunque se pasó de la cuarentena obligatoria, que tuvo mucho éxito en inmovilizar a los italianos y frenar la difusión del virus, las fases 2 y 3 de regreso progresivo a la normalidad que al parecer tardará en conseguirse exhiben serias dificultades más allá del indudable mejoramiento de la situación general.

Las movidas molestas

Uno de los nuevos problemas que obliga a no perder más tiempo y apretar las clavijas son las “movidas molestas”, como han sido bautizadas, con un toque metafórico a la anterior definición de “movidas salvajes”. Miles de jóvenes se lanzan sobre todo los fines de semana a todo tipo de descontroles empujados por el “estamos hartos de tantas cuarentenas”, con el estímulo de mucho alcohol y dosis de drogas.

En Roma se realizaron cuatro mil controles y operaciones contra las “plazas calientes”./ EFE

El “weekend sin frenos”, como lo llaman sus protagonistas, tuvo su pico este sábado y domingo en Roma. Un ejército de carabineros, unidades militares, policias y agentes municipales, realizaron cuatro mil controles y operaciones contra las “plazas calientes”, mientras los vecinos se organizan en asociaciones antimovidas reclamando tranquilidad y silencio en la madrugada.

Los que dirigen las “movida molestas” ahora se organizan con más movilidad. De golpe aparecieron el sábado por la noche en la plaza Bolonia, donde armaron una “scazzotata”, o sea un enfrentamiento a cazotes con otros grupos a los que contendían la hegemonía en la plaza.

Muchos se mueven en automóviles pero ahora son centenares los que eligen los monopatines eléctricos que se alquilan por toda la ciudad o las bicicletas, que están también a mano. Basta alquilarlos con una tarjeta de crédito y el teléfono celular en forma automática. El centro de Roma está lleno de estas bicis y monopatines que parecen abandonadas, pero no lo están.

También se ha movilizado la magistratura que ha descubierto un sistema de intereses ilícitos de las “drinas” de la mafia calabresa, que aprovechando la vastedad de la crisis económica compran por ejemplo bares, restaurantes y más negocios en la plaza Bolonia y otros centros de la movida.

La comuna de Roma está dividida en municipios cuyas reuniones de esta semana tienen consejos extraordinarios para tratar la pesadilla de las movidas, que también atormentan el centro de la ciudad, el barrio rico de Parioli, la zona de Trastevere, San Lorenzo y otros barrios populares.

Detenciones, multas, presencia continua de las fuerzas del orden, sirven para desinflar los escándalos, que el domingo culminaron con riñas a trompadas en la plaza Venecia entre grupos que proclamaron divertirse con los intercambios violentos. La base de la movida es la transgresión, el amontonamiento contra las ordenanzas de respetar las distancias y nada de barbijos, aunque son obligatorios. La prensa ha comenzado a destacar que las mascarillas que obsesionaban a todos, ahora son abandonadas por una parte, sobre todo de jóvenes. “El Papa no la usa”, argumentan riendo.

Convocan a una comunidad entera

Esta semana, por primera vez toda una comunidad, la de Bangladesh, ha sido invitada a presentarse para controlar los casos de contagios que se han multiplicado, con miembros de este grupo étnico asiático como involuntarios agentes transmisores.

En varias “zonas rojas” creadas a raíz de los contagios colectivos han aparecido ciudadanos de Bangladesh. Todos ellos habían entrado hace unos días por el aeropuerto de Fiumicino.

Es evidente que está fracasando la fórmula de la “cuarentena de confianza”, en los controles fronterizos. El ministro de Salud Pública, Roberto Speranza reconoció que los que deben hacer la cuarentena eligen casas de amigos y parientes. En el caso de Bangladesh, al parecer muchos connacionales han resultado contagiados por los que entraron a Italia en las últimas semanas por el aeropuerto romano de Fiumicino.

Las aperturas europeas a la entrada de turistas para salvar una actividad en ruinas que en tiempos normales aportaba una buena parte de las riquezas nacionales (en el caso de Italia 80 mil millones de euros en 2019), ha producido el contragolpe del ingreso descontrolado. Muchos ni siquiera cumplen la cuarentena. Los otros lo hacen, pero como nadie controla su estado de salud, contagian.

La novedad puede arrojar resultados funestos para la industria turística, ya castigada por las cancelaciones masivas y las quiebras de compañías aéreas. Se propone la solución de crear redes de hoteles vecinos a los aeropuertos para albergar a los que deben cumplir las cuarentenas y establecer sectores de control en las mismas estaciones aéreas. Pero se puede dudar de la eficacia de estos proyectos.

En las últimas dos semanas se achicaron los resultados virtuosos que mostraban como hasta una docena de regiones, según los días, no registraban ni muertos ni infectados En cambio de golpe el Véneto, que señalaba un virtuoso 0,43 del índice R de capacidad de contagios, se derrumbó a 1,43. También la Emilia Romania señaló un aumento del número de nuevos enfermos.

En Roma, la mayor área metropolitana de Italia, con un control sanitario bajo la guía iluminada del Instituto Spallanzani de Enfermedades Infecciosas, el hospital anuncio 85 internados, de los cuales 42 resultan ya positivos al hisopado que detecta la presencia del corona virus. Una cifra moderada pero que demuestra que “la batalla no está ganada” como dijo el ministro Speranza. Una media docena de brotes bajo total control registrados en Roma en las últimas tres semanas, demostró que el número de muertos se ha reducido al mínimo, pero han aumentado los infectados.

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