El plan de Mauricio Macri para volver a ocupar el centro de la escena política, liderar la oposición dura y confrontar con Cristina Kirchner.

La entrevista del miércoles y el tuit del jueves durante el banderazo fueron solo los primeros dos pasos para levantar el perfil.

Fuente: Infobae 12.07.2020

Mauricio Macri cuestiona la estrategia del Gobierno nacional frente al coronavirus

“Acá estamos, encerrado”, repite Mauricio Macri ante cada uno que lo llama para preguntarle cómo lleva la vida lejos del poder -y en cuarentena- en la casa que alquila en Acassuso. Enseguida, y a riesgo de sonar contradictorio, asegura que se siente liberado al haber abandonado esa “cárcel de cristal” como define ahora a la Presidencia. “Debo tener un ángel allá arriba”, le respondió esta semana a un amigo que -mitad en broma, mitad en serio- se refirió a lo afortunado que había sido al perder las elecciones del año pasado y no tener que lidiar día a día con una pandemia que amenaza al mismo tiempo la vida de miles de argentinos y la economía de millones. Así y todo, y a riesgo de volver a parecer contradictorio, Macri se prepara para salir del encierro y volver a ocupar el centro de la escena política.

La entrevista del miércoles con Álvaro Vargas Llosa en la que sostuvo que “el Gobierno ha intentado avanzar sobre las libertades durante la pandemia” y el mensaje en las redes sociales del jueves mientras se realizaba el banderazo (“¡LIBRES! ¡¡Feliz Día de la Independencia!!”) fueron solo los primeros dos pasos de un plan con el que Macri pretende consolidarse como el líder de la oposición más dura al Gobierno y confrontar directamente con Cristina Kirchner, y no con Alberto Fernández.

Es curioso, pero en la intimidad Macri y Horacio Rodríguez Larreta coinciden en que su prioridad es mantener unida a la oposición. En los hechos, en cambio, surgen las diferencias. El ex presidente es muy crítico con la estrategia que eligió la Casa Rosada -y siguió casi al pie de la letra el gobierno porteño- para enfrentar el coronavirus. Está seguro de que una vez que todo termine la comparación con otros países pondrá en evidencia que el enunciado del Presidente de priorizar la salud frente a la economía fue equivocada. Pero se cuida especialmente de no cargar las tintas sobre su ex jefe de gabinete y sucesor en la Ciudad.

No le caigamos solo a Horacio, hay muchos que dicen que son moderados… Somos un espacio amplio en el que obviamente existen diferencias. Pero tenemos que hacer un esfuerzo por encontrar posiciones comunes y no dudar a la hora de defender los valores con los que nos identificamos”, sostuvo el ex presidente en diálogo con los dirigentes del PRO con los que habló los últimos días. Y agregó: “Cuando hay cosas que atentan contra la institucionalidad no puede haber matices”. Se refería, sobre todo, a las críticas que recibió por el comunicado en el que Juntos por el Cambio afirmó que la muerte del ex secretario de Cristina Kirchner, Fabián Gutiérrez, era “un crimen de extrema gravedad institucional”.

Macri aseguró que no participó de la elaboración del documento pero lo defiende en forma enérgica y busca preservar de las críticas a Patricia Bullrich. Les reconoció a sus íntimos que distintos integrantes de su partido lo llamaron para quejarse, aunque aclaró que cuestionaron la rapidez con la que se difundió y el modo en que se realizaron las consultas antes de difundirlo, pero que nadie se animó a decirle que estaba en contra de lo que se planteaba. Es más, les contó que el PRO logró quitar dos párrafos muy duros que quería incluir la Coalición Cívica y que hacían referencia a un crimen mafioso. “Si el comunicado estaba bien, ¿por qué teníamos que esperar?”, se preguntó. Y recordó que en el caso de Vicentin también hubo una respuesta rápida que, según entiende, contribuyó a frenar el intento de expropiación que promovía el Gobierno.

De todos modos, la tensión que se generó en el PRO a raíz de ese documento tuvo consecuencias. Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal lograron plasmar lo que reclamaban desde hacía meses, la creación de la Mesa Ejecutiva del partido para “la toma de decisiones en un ámbito más expeditivo”. Es decir, le sacaron a la presidenta del PRO el protagonismo excluyente y condicionaron al propio Macri. “Esto es para los que quieren poner el acento en las formas, así ahora podemos concentrarnos en discutir el fondo de las cosas”, dijo con cierto fastidio Macri luego de avalar la decisión.

Horacio Rodríguez Larreta junto a Alberto Fernández (Franco Fafasuli)

Por ahora, para evitar que escalen las diferencias internas y poder avanzar en el objetivo de mantener a la oposición unida, el ex presidente prefiere responsabilizar por todo al kirchnerismo. “El nivel de conflictividad al que llevan las cosas los K es imposible que no tensione todo”, concluyó. Y cuando un colaborador le preguntó qué opinaba de que Alberto Fernández se hubiera referido a Rodríguez Larreta como “mi amigo” durante el acto por el Día de la Independencia, Macri señaló que esas fotos o frases buscan disimular la falta de compromiso del Presidente con su promesa de terminar con la grieta. Cree que, en realidad, busca todo lo contrario.

Pero Alberto Fernández no es el blanco que eligió Macri para recuperar su protagonismo político. Así como cuando Santiago Cafiero aseguró que con el ex presidente “esta pandemia hubiera sido una catástrofe” el Gobierno buscaba exponer las diferencias entre la conducción del PRO y Horacio Rodríguez Larreta, Macri saldrá en breve a confrontar directamente con Cristina Kirchner. “Ni Alberto ni nadie en el Gobierno tiene autoridad para pararla. Está claro que ellos no cambiaron y que los va a tener que parar la sociedad”, se entusiasmó tras las protestas del 9 de julio.

La marcha del 9 de julio en el Obelisco (Nicolás Stulberg)

Después del banderazo, Macri planea volver a enfrentar al kirchnerismo levantando la bandera de la institucionalidad y el respeto de las libertades. ¿Y la causa por el espionaje ilegal que avanza en los tribunales de Lomas de Zamora? En este caso, a diferencia de lo que opina sobre la interna del PRO, dice que no le preocupa el fondo sino las formas. “Mi Gobierno no se dedicó a seguir a nadie, es todo un circo con el que se quieren a hacer un festival”, fue la respuesta a un ex funcionario que le transmitió su inquietud sobre las próximas indagatorias a los ex jefes de la AFI y quizá también la suya.

A sólo siete meses de haber dejado la Presidencia con todos los indicadores económicos en rojo, y a raíz del daño que le está ocasionando al país la pandemia, Macri anticipa su intención de darle pelea al Gobierno incluso en ese terreno. “Ellos eran los que iban a llenarle la heladera a la gente y los que le iban a devolver el asado, y ahora estamos peor que hace un año”, lanzó esta semana el ex presidente desde el encierro de la casa de Acassuso.

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