Coronavirus en Argentina: más chicos con Covid que mayores de 70 años y otro dato clave de la baja mortalidad.

Los menores de edad con coronavirus son el 17 por ciento del total en la Ciudad. Y de 70 años en adelante representan apenas el 10 por ciento. La clave del “éxito” es que el 82 por ciento de los muertos tiene más de 60 años.

El traslado de un paciente infectado de coronavirus en un geriátrico de Recoleta. Foto: Juano Tesone

Fuente: Clarin 17.07.2020

Si hubiese que destacar un “éxito” argentino contra el coronavirus en estos tres meses y medio de pandemia es el de haber logrado logrado que la letalidad sea una de las más bajas del mundo. Hoy se ubica en el 1,84 por ciento del total de casos registrados. ¿De qué depende que haya más o menos muertes? De varios factores. Pero entre los más importantes está a quiénes ataca el Covid y si el blanco elegido es más o menos vulnerable.

Una de las variables principales es la de la cantidad de adultos mayores que reside en las zonas más densamente pobladas. Cuantos más adultos mayores vivan fuera de las grandes ciudades, menos muertes habrá, sobre todo porque esta enfermedad es muy contagiosa, pero mata principalmente a los mayores de 60 años. A medida que se avanza en las décadas, la letalidad obviamente es cada vez mayor.

Al dividir el total de infectados de coronavirus por edades, en la Ciudad da que el 17 por ciento es menor de edad. Es más, casi uno de cada 10 infectados tiene menos de 9 años. Ahora, si se observa el otro extremo, se ve que de 70 años en adelante la cantidad de infectados es del 10 por ciento. Hay hasta más infectados de 0 a 9 años que entre los 70 y los 79 años (4,25 por ciento).

A los chicos los infectan los adultos que están en contacto con otros adultos contagiados y llevan el virus a sus hogares. La gran diferencia -y aquí radica lo que está pasando con la pandemia a nivel local-, es que hasta los 29 años el índice de letalidad es cero.

Recién a partir de los 30 años el porcentaje de muertos empieza a subir: es de 0,2 por ciento hasta los 40 años y de 0,6, hasta los 50. Luego aumenta un poco más hasta los 60, con el 1,6 por ciento. Ya hasta los 70 años el promedio de muertes crece a 4,6 por ciento. Y luego pega un salto, con un 9,9 por ciento de muertos hasta los 7 años y 15,1 por ciento en mayores de 80.

En síntesis, el 83 por ciento de los porteños infectados tiene menos de 50 años. Mientras que el 82 por ciento de los muertos tiene más de 60 años. Esa ecuación es la que ha permitido hasta ahora no sólo tener pocos muertos, sino también pocos internados en terapia intensiva. Así y todo, el dato de este jueves era que estas unidades de alta complejidad, en el sistema público, estaban ocupadas en el 70 por ciento.

Por eso un factor importante, para no sobrecargar los hospitales, es el grado de aislamiento que puedan sostener en especial los adultos mayores cuando la cuarentena empiece a relajarse. La cuarentena obligatoria es una medida que ha rendido frutos para que los contagios no se den todos juntos y sean espaciados en el tiempo. 

La cantidad de muertes es la que determinará, al final del camino, el éxito o el fracaso en la gestión de la pandemia. Para los resultadistas, éste es el único número que importa realmente, más allá de la cantidad de casos que haya por día y la cantidad de testeos que se realicen. De todos modos, no funciona como en el fútbol: a la pelota se puede jugar mal y ganar; acá si se juega mal se pierde seguro.

Por eso, que haya más personas contagiadas no es el dato más preocupante, sino quiénes son esas personas. Qué edad tienen y si padecen comorbilidades. De esto se desprende que cuando cada día se conocen las cifras de contagios registrados, el dato relevante debería ser qué edad tienen esas personas.

El grado de masividad de los que van dando positivo es una moneda con dos caras: una mala, porque un porcentaje de esos casos inevitablemente morirá. Y otra esperanzadora, por la hipótesis de que la inmunidad de rebaño será en determinado momento la que determine que la pandemia pierda fuerza.

Hay expertos y funcionarios que presumen, según un cálculo matemático, que por cada caso confirmado hay en realidad otros nueve que no fueron registrados. Para el caso de la Ciudad de Buenos Aires, donde la cifra de PCR positivos ronda las 42 mil personas, esa estimación ubicaría la verdadera cantidad de contagiados en 420 mil personas. Eso es casi la sexta parte de la población porteña.

Mientras que las cifras de muertos y de testeos positivos son fotos del pasado, el índice de contagiosidad -también conocido como R0- es una ventana al futuro. Por eso, a la hora de tomar decisiones sobre la cuarentena, no resulta tan importante cuántos contagios por día se suman o si la estadística del día refleja que hay un récord de muertes. El índice de contagiosidad determina cuán virulenta puede ser la pandemia en adelante.

La Ciudad, pese a que tuvo registros por encima de los mil contagios diarios, ese índice fue bajando en las últimas semanas. En realidad, la expresión no debería ser “a pesar”, sino justamente que por el descenso del R0 fue posible que la curva exponencial de contagios creciera de manera mucho más lenta.

Si ese índice hubiera estado en 1,6 como hace algunas semanas, la historia sería diferente y la decisión de flexibilizar la cuarentena casi que no hubiera sido una opción. En ese momento, 100 personas contagiaban a 160. Eso llevado a los totales porteños actuales daría cifras inmanejables.

Ahora el índice se ubica apenas por encima de 1. Según la información oficial, es de 1,02: cada cien infectados nuevos se contagian otros 102. Como se ve, la progresión es pequeña, aunque a medida que el número de base aumenta mayor termina siendo el resultado de esta cuenta.

Otro dato clave es que entre toda la población de 70 y 79 años porteña sólo se contagió el 0,77 por ciento, mientras que entre los mayores de 80 lo hizo el 1,62 por ciento. La mayor cantidad de contagios en la Ciudad se da entre los 20 y los 39 años.

Del total de personas que tienen entre 20 y 29 años, está infectado el 1,88 por ciento. Mientras que de los que tienen entre 30 y 39, se contagió el 1,76 por ciento. Esta última franja etaria es la población porteña predominante, por lo que también representa la mayor cantidad de contagiados. 

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