Elefante blanco – Coronavirus en Argentina: Kirchner abandonado, la historia del hospital que nunca podrá utilizarse para enfrentar la pandemia.

Está en La Matanza. Se comenzó a construir en 2010 y nunca se terminó. El Gobierno confirma que no estará listo para recibir enfermos de coronavirus.

Fuente: Clarin 20.07.2020.

Por Gonzalo Sanchez

El hospital de Laferrere, un elefante blanco que nunca funcionó. FOTOS: JUANO TESONE

El Hospital Samic Presidente Nestor Kircher no es mas que un hospital abanonado. La gigantezca obra que comenzo alla por el 2010 (segundo gobierno de CFK) no es mas que otra de las tantas construcciones truncas de su gestion. El hospital que deberia estar funcionando para hacerle frente a la pandemia o para curar a los enfermos ante cualquier otra enfermedad, como se prometio, no es mas que un gigantezco edificio cerrado.

Más allá de los colores políticos, la historia que sigue es un claro ejemplo del modo en que se despilfarra el dinero de los contribuyentes en la Argentina: el dinero de los impuestos que paga la gente de a pie. En el corazón de La Matanza, en la localidad de Gregorio Laferrere, existe un coloso de 20 mil metros cuadrados que no debería ser lo que es: un hospital abandonado. Una carcasa de color arena a la vista de los peatones, que en pleno tiempo de pandemia, obliga a los enfermos a seguir de largo hasta el próximo centro de salud. Es el Hospital SAMIC Néstor Kirchner, sobre el kilómetro 24 de la ruta 3, levantado durante el segundo gobierno de Cristina Fernández, inaugurado sin estar listo, dejado de lado durante el macrismo y convertido apenas en sede de una sesión comunal en 2016. Esa es, podría decirse, su triste historia: hasta ahora jamás sirvió para curar a nadie.

El 18 de marzo pasado, en la antesala de la cuarentena, el presidente Alberto Fernández lo sobrevoló junto al ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, y prometió que la obra sería terminada para enfrentar al coronavirus​. Pero el Kirchner está solo y petrificado, rodeado por algunos obradores y abundantes yuyos. Un empleado de una empresa privada de seguridad cuida el sitio de los atracos, los desmantelamientos e intentos de ocupación que varias veces sufrió, según cuentan los vecinos de la zona. Ese es el único movimiento que se percibe en el lugar. A simple vista, ni siquiera parecen haberse activado las tareas prometidas de reconstrucción. En la vereda, dos pibes sin barbijos venden orégano en bolsitas de nylon.

Aquella vez, en marzo, todavía sin barbijo, el presidente había tuiteado que estaría listo en 70 días “después del abandono al que lo había sometido el Gobierno anterior”. También se difundió un documento oficial que ratificaba que estaría integrado a la red sanitaria nacional contra el COVID-19. Pero pasó abril, pasó mayo, pasó junio y pasará el año. Fuentes del ministerio de Obras Públicas, consultadas por Clarín​, aclararon que el Kirchner seguirá siendo un “elefante blanco”, al menos por ahora.

El Hospital Kirchner de Laferrere. Desde el Gobierno confirman que no estará listo este año. FOTOS: JUANO TESONE

Cargan fuerte contra la gestión de María Eugenia Vidal. “No entendemos porqué lo dejaron de lado”, dicen los colaboradores de Katopodis en Obras Públicas. Reconocen que no se podrá cumplir con la promesa de tenerlo operativo para la pandemia y enumeran todo lo que se hizo. Argumentan que el nivel de deterioro con el que lo encontraron es muy grave. “Estaba construido en un 70%, pero el paso del tiempo y los robos y averías que fue sufriendo lo dejaron en muy mal estado. Además, existe todo un tema administrativo de retomar vínculo con las empresas que lo estaban construyendo. Lleva tiempo, no va estar listo ahora, como se anunció”.

En rigor, la historia cuenta que el Kirchner es uno de los llamados Hospitales del Bicentenario. Se empezó a construir en 2010. La promesa fue que estaría listo en 24 meses. Fue concebido como un centro de alta complejidad materno-infantil. Debía integrarse a un tridente sanitario conformado junto a otros dos hospitales SAMIC (Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad) de La Matanza: el René Favaloro, de Rafael Castillo, y el Alberto Balestrini, de La Tablada. Son lo que se dice “hospitales mellizos” porque sus características edilicias resultan idénticas. Pero el kirchnerismo dejó el poder sólo con el Ballestrini terminado.

El sobrevuelo de los hospitales inconclusos de Alberto Fernández junto al ministro de Obras, Gabriel Katopodis.

El 7 de octubre de 2015 Cristina Fernández inauguró el Favaloro. Cortó cintas delante de la militancia y prometió que “en diez días estaría listo también el Kirchner”. La gente aplaudía sin saber que ninguno de los dos estaba terminado y que pasarían más de cuatro años hasta que se moviera algo en esos edificios imponentes. Más tarde, la gestión Vidal directamente consideró que las dos obras eran inviables y priorizó mejorar y modernizar las guardias de todos los hospitales públicos de la provincia, que estaban en estado calamitoso. «Nos pusimos como prioridad no abrir nuevos hospitales mientras los que ya estaban se caían a pedazos. Primero hay que arreglar lo que hay, no cortar cintas para la foto o inaugurar varias veces lo mismo», dijo días atrás Alex Campbell, ex secretario de Asuntos Municipales de María Eugenia Vidal y actual diputado bonaerense de Juntos por el Cambio. Como sea, el Favoloro y el Kirchner durmieron en soledad durante un largo tiempo.

Vendedores en la puerta del Kirchner. Juano Tesone.

La irrupción de la pandemia hizo al Gobierno poner el foco en los dos hospitales matanceros. El Favaloro se puso operativo casi de inmediato. La guardia pediátrica está funcionando plenamente. Clarín comprobó el movimiento de pacientes y médicos. Además, se sabe que en los próximos días será inaugurado –una vez más– por el ministro Katopodis y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza. Es una buena noticia, ya que incorpora 200 camas al sistema de salud bonaerense en una época de suma necesidad. La mala noticia es el Kirchner, cuyos vecinos deberán seguir esperando. O mejor dicho, deberán seguir de largo, con sus síntomas a cuestas, cada vez que requieran de un centro de salud cercano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *