Volver al Futuro…

Por Verónica López Villemur.

21.07.2020

Foto: Verónica López Villemur.

La pegajosa humedad del ambiente dificulta el dormir esta noche. Cinco y cuarenta y cinco, puede ser muy tarde para quien disfrute viviendo de noche o muy temprano, para los que como yo, aman madrugar. Enciendo la computadora y ojeo como todas las mañanas antes de levantarme, las noticias del mundo, del país y de mi ciudad. Recorro los periódicos con ansias de encontrar alentadoras palabras en este cosmos convulsionado, o tan sólo algunas que me roben una sonrisa.


Lo primero que leo, por suerte, es que todo está volviendo lentamente a la nueva normalidad. Los bares y restoranes fueron habilitados con cierto protocolo, es decir, ahora antes de contemplar esa lista de manjares impresa en papel que el mozo te alcanzaba a la mesa, resulta necesario, luego de pisar la alfombra sanitizadora, repasar las restricciones de ingreso y permanencia en el sitio. Cómo será el aroma del café a través del barbijo, descubriré mi cara entre sorbo y sorbo o simplemente lo beberé de una, con un movimiento mecánico. Qué haré antes de agitar el café con la cucharita, la desinfectaré diplomáticamente con alcohol (ese que llevo escondido en la mochila) o vendrá esterilizada de la cocina. Parece mentira que momentos tan habituales como salir a desayunar requieran de una planificación previa.


Pasando a otro plano, una de las cosas que más extraño es ir al cine a ver esas películas de aventuras que te hacían saltar en la butaca, mientras de la emoción se desplomaban los pochoclos o un poco de gaseosa manchando la ropa. Cinéfila desde antes del nacimiento, así es como me autodefino, ya que mis padres se enamoraron atrapados por “La caída del Imperio Romano”. Vibré con cada episodio de “Viaje a las Estrellas”, me enamoré de “Rocky”, personifiqué a Sarah Connor en “Terminator” y morí en cada “Viernes 13”. En esta época, tan disímil que acontece nuestra vida, recorro a menudo, cada uno de los canales que ofrecen cientos de películas de variados matices y colores…pero nada se iguala a esa sensación de pagar la entrada y escoger el lugar apropiado. Por suerte, en Milán, vuelven los cines y teatros, de hecho es una noticia de último momento, pero no habrá actores, ni directores, ni acomodadores…en este nuevo estreno, tal vez, sea el próximo escenario en donde se dictarán clases.


Volver al futuro… ¿Cómo se sigue después de esto? El resurgir implica tolerancia, y no resignación, no pasividad ante lo sucedido. Muchas personas fueron y serán afectadas por el mismo desastre y reconocer el dolor es lo que fortalece a la hora de seguir viviendo. Me anima especular que todos estamos pasando por lo mismo y que cualquier final no es más que un nuevo comienzo.


Seis y cuarenta… delibero en silencio. Nadie es del todo responsable por lo que sucede. Ser responsable no sólo es tomar decisiones de manera consciente, sino también de asumir las consecuencias que tengan las aludidas decisiones y de responder de las mismas ante quien corresponda en cada momento. Al fin creo que la armonía siempre manda después de la tormenta. Por fortuna soy optimista, idealista y bastante soñadora o tal vez simplemente pienso: Aquello que para la oruga se llama fin del mundo, para el resto del mundo se llama mariposa“(Lao-Tse).

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