La interna por la seguridad: la “revancha” de la Casa Rosada y el dilema de Axel Kicillof con Sergio Berni.

Surgen nuevos detalles de la discusión que protagonizó el ministro con su par nacional, Sabina Frederic; las versiones cruzadas por la filtración expusieron la estrategia del Gobierno para forzar su salida.

Fuente: Clarin 23.07.2020

Kicillof al lado de Berni y, enfrente, Frederic, durante el encuentro.

En el medio de la pandemia y la incertidumbre que tienen algunos habitantes de la ciudad de Buenos Aires, crece la tensión entre Berni y el gobernador de la provincia.

Fuerza de Respuesta Inmediata. Ese fue el nombre con el que el Ministerio de Seguridad de la Nación bautizó a un nuevo grupo de elite integrado por efectivos federales, creado con el objetivo de prevenir y combatir el delito en los puntos más calientes del Gran Buenos Aires. El anuncio se hizo la semana pasada, aunque, por la previa de la apertura de la cuarentena dispuesta por Alberto Fernández, pasó desapercibido y no tuvo la repercusión que acorde al aumento de la inseguridad tendría en otro contexto. No para el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, quien a pesar de haberse enterado por la gacetilla oficial que difundió la cartera de Sabina Frederic, optó por no agitar las aguas. No por empatía, sino porque se alineó detrás del pedido del gobernador Axel Kicillof, quien tras el escándalo del Puente La Noria le había pedido «calma».

Las apariciones públicas de Berni desde aquel 1 de julio hasta este miércoles no mermaron, pero sí cambiaron su tono. Ese giro obedeció no sólo al pedido del gobernador: Clarín pudo confirmar a través de distintas fuentes que Berni pasó por esas horas por la Quinta de Olivos (aunque no se habría reunido con el Presidente), y a partir de ahí sus declaraciones incluyeron elogios a la coordinación con Frederic y, más sorprendente todavía, una férrea defensa al jefe de Estado, con quien tiene una relación todavía más distante

Con la misma orden de no confrontar públicamente que le había dado Kicillof, este miércoles Berni primero intentó cubrir la discusión que había protagonizado con Frederic. En sintonía con el gobernador, habló en radio Rivadavia y, a pesar de que el cruce estaba fresco -había sido minutos antes-, con solemnidad se apegó a la línea de su jefe: «La reunión con Frederic estuvo bien. Fue de trabajo y a partir de esta noche empezaremos a trabajar en la provincia con fuerzas federales», declaró. Luego, reforzó el mensaje con un tuit con la una frase calcada. Fue una estrategia comunicacional liderada por Kicillof, quien había trazado la reunión para terminar de pulir detalles y que los ministros se sacaran la foto de la paz, tras cuatro meses sin verse a solas.

La idea de anticiparse y dejar en claro que desde la Provincia no iban a alimentar públicamente las diferencias tiene que ver con la percepción de que Frederic no había llegado con la serenidad de otras veces. «Vino a romper la reunión«, transmiten cerca de uno de los participantes de la cumbre al dar cuenta de una actitud revanchista que excede a la ministra. Esto es desmentido enfáticamente desde Nación. Pero la hipótesis tiene que ver con la firme postura que en todo momento mantuvo Frederic y el repaso del diálogo que encendió la pelea. 

Al parecer, a pesar de que no faltaba tensión, en Puente 12 ya no había discusión respecto a que la Provincia iba a definir los lugares a donde aconsejaba desplegar a las fuerzas federales y que sería el Ministerio de Seguridad de la Nación el que conservaría el control minuto a minuto de esos efectivos; cuando se desnaturalizó la charla por un tecnicismo. Aceitado, claro, por la pésima relación personal entre los ministros.

Es que Berni planteó la necesidad de aportar en el trazado de las Ordenes de Operación y de servicio, el instrumento que respalda -y sostiene por escrito- cada operativo de despliegue de las fuerzas federales. Eso no fue bien recibido desde Nación y en definitiva desató el intercambio. «No, las Ordenes de Operación las hacemos nosotros. Eso no te corresponde, no podés manejar a la Gendarmería», fue la dura respuesta de Frederic.

«¡No quiero eso!», subió el tono, ​ofuscado, el ministro bonaerense. Y se sacó el barbijo y apoyó sus manos sobre la mesa, lo que fue interpretado como un desafío por Frederic, quien replicó: «¿Vas a desenfundar? ¿O hacés esto porque soy mujer?«. 

Berni respondió con una ironía que da cuenta de las diferencias insalvables que tienen y el impacto en la realidad que eso deriva. «Si una ministra de Seguridad no sabe distinguir entre el barbijo y un arma, estamos en problemas. Vos no entendés nada», cerró.

Desde la gobernación bonaerense relativizaron el duro intercambio y, por el contrario, hicieron un balance positivo de la reunión y resaltaron que se había logrado el objetivo de avanzar en la coordinación del trabajo en el territorio. Al mismo tiempo, como para instalar públicamente el fin de la interna, distribuyeron la foto en la que Berni y Frederic posaron tras cuatro meses sin reunirse a solas. Kicillof -y su jefe de Gabinete, Carlos Bianco- ni siquiera les contaron a los suyos lo que había ocurrido. 

Por eso, con todos estos condimentos, cuando se filtró la noticia, primero a través de La Política Online y luego ampliada por Clarín, tomó forma la sospecha de que la Casa Rosada intentó acorralar a Berni para forzar a Kicillof a tomar una definición

Es que desde la Provincia advierten que tras el escándalo en el operativo de control con los efectivos federales, Berni se había «alineado» para no comprometer a Kicillof ni con Frederic ni ante Alberto Fernández. «La filtración tuvo como objetivo dejarlo como violento de género y problemático, cuando venía haciendo lo contrario», remarcan.

De hecho, en los últimos días, Kicillof se había ocupado de que su jefe de Gabinete saliera a respaldarlo. «Jamás se pensó en hacer cambios en Seguridad. Estamos muy contentos con el ministro Berni», dijo en radio Del Plata, sobre las versiones que hablaban de que el gobernador pensaba reemplazarlo. Tras el cruce de este miércoles, desde la gobernación reafirmaron que mantiene su apoyo total al funcionario, pese a las diferencias de estilos. 

Más: están convencidos que la filtración surgió desde el Gobierno nacional, aunque no se animan a definir si partió desde Balcarce 50 ó desde el Ministerio de Seguridad de la Nación. Y, del mismo modo que en el Gabinete provincial cuestionaron el desliz de Berni en La Noria, condenan la «operación» en los medios.

Y plantean que, si la intención fue forzar la salida de Berni, lograron el efecto contrario: «No se dan cuenta de que así sólo lo fortalecen«, indican. «¿Piensan que Axel lo va a correr por la prensa? Son amateurs, porque encima dejaron todos los dedos pegados», completan. 

La referencia tiene que ver con que horas después, cuando el escándalo ya había explotado, Eduardo Villalba, el número 2 de Frederic, dio una entrevista para desmentir el hecho y dijo que «no hubo ningún tipo de disidencias». Desde Gelly y Obes apuntalan esa línea discursiva e insisten con negar el hecho: «¿Cómo vamos a filtrar algo que no ocurrió?», interpelan. 

«Quedó claro que el dato no había salido de la Provincia y quisieron arreglarla. Tarde», reforzaron desde La Plata. Y Berni se aseguró de exponerlo: después que Villalba lo negara, finalmente admitió el intercambio de «chicanas» con la ministra. 

En medio de tanta tensión, mientras el ministro, como planteó Héctor Gambini en su columna, podría tomar la decisión de irse «después de la cuarentena», los reclamos de algunos intendentes a Kicillof multiplican los interrogantes y le plantean un dilema al mandatario. Un funcionario de primera línea que busca tender puentes y aceitar el vínculo entre la gobernación y los municipios le baja el tono: «Es por el único lugar políticamente correcto por el que pueden patalearle a Axel en público». 

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