Cómo era el combo de policías corruptos, droga y testigos muertos que tiene a un fiscal en la mira.

La jueza Sandra Arroyo Salgado ordenó 24 detenciones, entre ellas las de varios policías y dos secretarios de la Fiscalía Antidrogas de San Isidro.

Fuente: Clarin 25.07.2020

El operativo «Leones Blancos», en 2013, fue por más de media tonelada de cocaína.

Vergonzoso accionar de algunos efectivos de la bonaerense, habiendo robado media tonelada de cocaína. Testigos muertos, un financista informante de la SIDE (encontrado muerto en su vehículo) y un jefe del narcotráfico amenazado por estos efectivos. Más robos.

Media tonelada de cocaína -robada de un operativo antidrogas por policías de la Bonaerense- que hizo escala en un pelotero de Quilmes, propiedad de un oficial, y terminó en Mar Chiquita para su venta en la Costa. Un financista (y buchón de la SIDE), que contó detalles secretos de ese operativo antidroga y terminó fusilado en su auto. Testigos muertos. Un capo narco del Conurbano extorsionado por policías para no detener a sus hijos. Más droga robada. Causas armadas. Informantes policiales convertidos en parte de las brigadas.

Todo este combo mafioso fue el que explotó el viernes cuando la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado firmó las detenciones de 24 personas, entre ellas varios policias de alto rango (un comisario inspector y dos subcomisarios), dos abogados y dos secretarios de la la fiscalía de Drogas Ilícitas de San Isidro (antes llamada Unidad Funcional de Investigaciones Complejas). Su ex titular, el fiscal Claudio Scapolan, sólo se sostiene en libertad por sus fueros: es el actual jefe del Area Ejecutiva de Investigaciones Criminales de ese Departamento Judicial.

Por lo pronto ya se pidió su desafuero y en los próximos días será llamado a indagatoria. En 2016, Scapolan había sido denunciado por Elisa Carrió​ y se le inicio un proceso de jury.

Los allanamientos del viernes fueron importantes, y en simultáneo, en la Fiscalía de Drogas Ilícitas, la comisaría de Benavídez, y la División Antinarcóticos de la Bonaerense en la zona norte. También hubo varios procedimientos en la Costa, particularmente en el partido de Mar Chiquita, para encontrar el rastro de los 500 kilos de droga que los policias imputados se habrían robado en un famoso operativo antidrogas concretado hace siete años.

El operativo en cuestion fue bautizado como «Leones Blancos» por las estatuas que adornaban la entrada de la casaquinta de Moreno donde vivían los narcos. Fue el 28 de diciembre de 2013 y resultó un hitazo: media tonelada de cocaína secuestrada en una combi que había salido de la quinta y seguida por la policia que -sostuvo- había llegado a los traficantes gracias a una llamada anónima.

Pero nada era como se dijo. La llamada anónima no había existido y según el Tribunal Oral Federal N° 5 de San Martin, que hizo el juicio del caso en agosto de 2016, todo fue una maniobra armada por los policías y el fiscal que, además, ni siquiera eran de la jurisdicción: los policias eran de Narcotráfico Quilmes y el fiscal, Claudio Scapolan, de San Isidro. Todo terminó anulado.

En realidad a la droga se habia llegado por el dato que le dio a la Policia el financista, buchón de la SIDE y lavador de dinero de capos narcos Diego Xavier Guastini (45). El propio Guastini se lo contó a la Justicia como arrepentido en septiembre de 2018. Luego de colaborar con esta y otras causas (y entrar y salir del Programa de Protección a Testigos), Guastini fue asesinado por un sicario la mañana del lunes 29 de octubre de 2019.

Lo balearon cuando acababa de salir de su casa, en Quilmes. El primero en llegar al lugar fue el oficial de la bonaerense Adrian Baeta, que no solo era su amigo y el jefe de su custodia sino también la persona a la que en 2013 Guastini le habia entregado «Leones Blancos».

«Siempre había gente de algún otro organismo que se acercaba porque sabían que alrededor mío había información y había negocios y tenía relación con gente de Drogas Ilícitas de la provincia de Buenos Aires, de Quilmes, que me venían pidiendo algún tipo de información porque querían trabajar», contó Guastini como arrepentido.

«Justo coincidió que cuando vienen a hacer el cambio de dinero (los traficantes para los que lavaba plata), gente de Drogas Ilícitas de Quilmes me estaba esperando para reunirse conmigo y bueno, les comento y ahí mismo terminan de hacer el cambio y los salen a seguir (…) los lleva hasta una quinta en Moreno, ingresa ahí y bueno… después ahí lo empiezan a trabajar, se le instalan, no sé cómo es todo el tema, la cuestión es que a los pocos días intervienen la quinta y decomisan mercadería, la quinta es la de Leones Blancos, la famosa quinta de Moreno», concluyó Guastini en esa declaración.

Allanamientos en San Isidro por una causa que involucra al fiscal Claudio Scapolan y a varios policías bonaerenses.

Baeta es hoy uno de los prófugos que buscan con más empeño la jueza Arroyo Salgado y el fiscal Fernando Domínguez. Y no sólo por armar el operativo «Leones Blancos» sino bajo la sospecha de que aquel 28 de diciembre de 2013 se quedó con otros 500 kilos de cocaína. Según indicios de la causa, la droga fue escondida un tiempo en un pelotero de su propiedad y luego partió a la zona de Mar Chiquita.

Leones truchos

«Leones Blancos» se convirtió luego del juicio oral de 2016 en el centro de una compleja y completa investigación a cargo del fiscal federal de San Isidro Fernando Dominguez. Fue él quien le pidió a Sandra Arroyo Salgado las detenciones y allanamientos que se concretaron el viernes. Su dictamen da cuenta de episodios escandalosos para dar y repartir.

Porque a «Leones» se sumaron otros casos, siempre con el mismo modus operandi, las mismas características y el mismo fiscal. Domínguez incluso llegó a viajar al Chaco a tomarle declaración a un preso, que habló con reserva de identidad en la causa, y le aportó datos que terminaron coincidiendo con otros elementos del expediente. Los recaudos no sobran ya que en esta investigación se contabilizan al menos dos testigos muertos en circunstancias sospechosas.

La jueza Arroyo Salgado y el fiscal Domínguez ordenaron los allanamientos en San Isidro..

Otro caso que analizo el fiscal Dominguez es «Bustamante», un operativo antinarco con el fiscal Scapolan. Fue en una cocina de cocaína de Boulogne, en octubre de 2014. El operativo, lleno de irregularidades, fue también anulado por el TOF 5.

«Bajo una fachada de prevención y persecución del delito la mentada asociación ilícita utilizaba los recursos del Estado para perseguir narcotraficantes ajenos a su propio emprendimiento criminal para finalmente detenerlos -eliminando así la competencia- y obtener de ellos material estupefaciente que luego devolvían a mercado original», dijeron los jueces en su fallo, fechado el 27 de octubre de 2016, y al que tuvo acceso Clarin.

Los camaristas agregaron: «No se trató de una simple acumulación de irregularidades en la actuación prevencional sino, tal y como ya se lo señalara, de las conductas ilícitas planificadas y ejecutadas sistemáticamente por funcionarios públicos que no tuvieron como finalidad el cumplimiento de sus obligaciones legales y funcionales sino servir al tráfico de estupefacientes que desarrollaban mediante el uso de los recursos que el Estado ponía a su disposición justamente para combatirlo».

Más allá de las detenciones concretadas, aún quedan varios imputados prófugos.

En criollo: los policías, junto con el fiscal Claudio Scapolan, armaban operativos para «mexicanearle» la droga a los narcos y comercializarla ellos. En este caso en particular habría indicios de que se quedaron con 40 kilos de cocaína.

Personas de cuidado, en la lista de casos investigados por el fiscal Fernando Domínguez hay incluso dos extorsiones que habría sufrido Claudio «El Gallo» Andrada (42), uno de los narcos más importantes del país, condenado a 18 años de cárcel en 2018 por el Tribunal Federal de Salta. Andrada (también conocido como «Piturro») habría pagado 30.000 dólares a los policias para que no detuvieran a miembros de su familia.

Durante el juicio del caso Bustamante (la cocina de drogas de Boulogne) un ex policía detenido por corrupción declaró como arrepentido. Cuando le preguntaron por qué no habia denunciado antes lo que ocurría lo dejó clarísimo: «Estando dentro de la fuerza no hay posibilidad de denunciar, porque el sistema de la Policía es piramidal. Por ejemplo, si se recauda plata por la prostitución eso va para el comisario y del comisario siempre para arriba, a la Departamental y a la Distrital», declaró el ex policía, y al terminar pidió ser incluido en el Programa de Protección a Testigos porque compartía cárcel con el «buchón» con el que trabajaban sus antiguos jefes, y ya lo habían amenazado.

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