La otra pandemia…

Por Verónica López Villemur.

Verónica López Villemur.

El avance de la inseguridad no se interrumpe, por el contrario, a medida que pasan los días se agrava inmensamente, se ha convertido en el gran verdugo que azota a cada habitante de este glorioso país llamado Argentina. Mientras la delincuencia, la violencia y el hambre, alcanzan niveles nunca vistos, el asunto de la seguridad del ciudadano se ha transformado en un tema constante en la labor cotidiana de los pobladores. La progresiva oleada de agresiones, que se dan fuera y dentro del seno familiar, se ha potenciado cualitativa y cuantitativamente, dejando plasmado un rastro cada vez más agudo de la ineficiencia por parte del Estado para manejar este tipo de cuestiones.


Hace algunos años, comprar una propiedad, significaba invertir una cantidad importante en la escritura, lamentablemente, en la actualidad, además de los papeles, al adquirir una casa, debes tener en cuenta la instalación de un sistema de alarma, cámaras en el frente, el costado y el fondo, enrejar hasta la más pequeña de las aberturas, iluminar con sensor de movimiento y todo aquello que te permita ganar tiempo hasta marcar el 911. ¿Qué hacer?. Es insólito, que al arribar a tu domicilio a cualquier hora del día, patrullas dando una vuelta extra a la manzana para observar que no haya ninguna cara sospechosa, o le pidas a tu vecino que te mire hasta que cierres el portón de la cochera. Somos los nuevos presos…presos del miedo, encarcelados por ser honestos, incomunicados por trabajar y darte el gusto de una camioneta nueva. Una verdadera locura!!!!!.


La pandemia que viene asolando nuestra libertad desde Marzo, seguramente llegará a su fin o por lo menos nos dará tregua, al culminar la vacuna en la que ya están trabajando. Me pregunto…¿cómo podemos recobrar ese derecho esencial de vivir en paz?. Mucho se ha unido la pobreza, la falta de oportunidades, la pérdida de empleo, como una de las causas generadoras de agresividad. Puede ser, tal vez, la desesperación de no saber cómo llevar un plato de comida a la mesa o cómo comprar un remedio ante el sufrimiento de un hijo. No juzgo…me apeno. A mi forma de parecer, ésta es la cuestión más importante a resolver por parte de los responsables políticos. Políticos que se esmeraron durante la campaña en propiciar un ámbito seguro y tranquilo, para desarrollarnos junto a nuestros seres queridos…entiéndase con claridad…no hablo de economía, de sistemas de salud, de inversiones…puramente me refiero a poder existir…transitar…pensar…sin miedo. Simplemente deseo caminar independiente por la calle… y si me doy vuelta sea para acariciar a un perrito callejero y no para asegurarme que no me roben la billetera.

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