Clase de Música…

Por Verónica López Villemur.

Verónica López Villemur

            Acaricio las cuerdas de mi guitarra, un tempestuoso océano de sonidos trepa por  el muro pálido de la sala. Las corcheas y las fusas deambulan desquiciadas por las calles del pentagrama, mientras la clave de sol las observa atónitas desde un rincón discretamente sentada. Una glotona redonda se pasea con cuatro animosas negras, acompasando el silencio de semicorchea que pena finalmente en un tiempo lánguido de notas blancas. Esto  es lo que soy, un simple instrumento para que ellas deslumbren en la más dulce balada, un pasadizo imperioso para que broten de lo profundo del alma.

            Música, sinfonía de colibríes, zorzales y benteveos.  Concierto de viento sur que agita suavemente las hojas del lozano limonero mientras, el durazno receloso acompaña desde la sombra, con el tímido movimiento de sus ramas. Emerges de las campanas de las petunias, repicas en los xilofones de las margaritas y te silencias en el celeste sosegado de las no me olvides. Lumbrera del universo que  salpicas a las nubes oscuras de melodías celestiales, sonrojaste a la luna con aquella serenata que el sol  enamorado le dedicara, decoras con fulgores cadenciosos al cometa que canta junto al coro de estrellas fugaces cada mañana.

            Música, destreza para crear de modo sensible y coherente un mundo de notas y  silencios, conjunción de efectos, torrente de exaltaciones que convergen apresuradas en el laberinto de las pasiones. Cuántos se sedujeron bajo tu nombre, cuántos murieron por no poder nombrarte, historia eterna de los amantes que vibraron hipnotizados por tus estribillos, amores ocultos condenados por el destino, a los que vos hiciste posible, expresando lo que no podían las palabras, meramente con un sonido. Inspirador de emociones, procesión de eternos peregrinos en busca de aquella tonada que alivie el frágil corazón roto o que adormezca el llanto de un bebé recién nacido…te siento…te percibo en cada rincón de mi mente y mi cuerpo. Simplemente te espero.

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